domingo, 9 de julio de 2023

La degradación de la política en Perú: Problemas y soluciones para superar la crisis política


En los últimos años, Perú ha experimentado una preocupante degradación de su sistema político, caracterizada por actos de corrupción, falta de transparencia y la creciente desconfianza de la ciudadanía hacia los representantes políticos. Esta crisis política ha erosionado la confianza en las instituciones y ha generado un ambiente de polarización y descontento generalizado. En este artículo, exploraremos los problemas fundamentales que han llevado a la degradación de la política en Perú y analizaremos posibles soluciones para superar esta crisis.

Problemas de la política peruana:

1. Corrupción y falta de transparencia: Uno de los principales problemas que ha afectado la política peruana es la corrupción generalizada. Líderes políticos de diferentes tendencias han estado involucrados en actos corruptos, lo que ha minado la confianza de la ciudadanía en el sistema político. La falta de transparencia y rendición de cuentas ha permitido que estos actos de corrupción se perpetúen sin consecuencias adecuadas.

2. Desconexión entre políticos y ciudadanía: Existe una creciente brecha entre los políticos y la ciudadanía, donde los representantes políticos han perdido la conexión con las necesidades y preocupaciones reales de la población. Esta desconexión se refleja en la falta de políticas públicas efectivas y en la falta de respuesta a los problemas urgentes que enfrenta el país.

3. Falta de liderazgo y coherencia: Los partidos políticos en Perú han mostrado una falta de liderazgo claro y una ausencia de principios y lineamientos de política coherentes. Esto ha llevado a la fragmentación y a la falta de una visión clara para el país. Los intereses personales y partidistas a menudo prevalecen sobre el bienestar general de la nación.

Soluciones para superar la crisis política:

1. Fortalecimiento de las instituciones y lucha contra la corrupción: Es fundamental fortalecer las instituciones encargadas de prevenir y combatir la corrupción. Se deben implementar medidas efectivas para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el castigo a los responsables de actos de corrupción. Además, se deben promover políticas de integridad y ética en la función pública.

2. Participación ciudadana y empoderamiento: Es esencial fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Esto implica promover espacios de diálogo, escuchar las demandas de la población y tener en cuenta sus preocupaciones en la formulación de políticas. La ciudadanía debe ser empoderada y considerada como un actor activo en el proceso político.

3. Renovación de liderazgos y construcción de partidos sólidos: Es necesario impulsar la renovación de liderazgos políticos en el país, que estén comprometidos con la honestidad, la ética y la gestión transparente. Los partidos políticos deben ser construidos sobre bases sólidas, con principios claros y coherentes. Esto requiere de una mayor selección y formación de líderes comprometidos con el servicio público y el bienestar del país.

4. Educación política y cultura cívica: La educación política y la formación ciudadana deben ser prioridades en la sociedad peruana. Promover una cultura cívica basada en valores democráticos, la participación ciudadana y la ética en la política es esencial para cambiar la dinámica actual. Se deben impulsar programas educativos que fomenten el pensamiento crítico, la responsabilidad cívica y el respeto por las instituciones democráticas.

Conclusión:

La degradación de la política en Perú es un desafío complejo que requiere un enfoque integral. Superar la crisis política implica abordar los problemas de corrupción, fortalecer las instituciones, promover la participación ciudadana y fomentar liderazgos políticos comprometidos con la ética y la transparencia. Es necesario construir una nueva cultura política en la que los intereses del país prevalezcan sobre los intereses individuales o partidistas. Solo a través de estas medidas se podrá restaurar la confianza de la ciudadanía en el sistema político y avanzar hacia un Perú más justo, democrático y próspero.

miércoles, 28 de junio de 2023

Hacia un nuevo Perú: Reformas necesarias para un futuro prometedor

En los últimos años, Perú ha experimentado cambios significativos en su realidad política y social. Sin embargo, muchos de estos cambios no han cumplido las expectativas de un amplio sector de la población. En este contexto, resuenan con fuerza las palabras de numerosos ciudadanos: "Necesitamos un nuevo sistema, nuevas reglas, nuevas oportunidades". Estas palabras, cargadas de intención y visión, reflejan la urgente necesidad de llevar a cabo reformas en múltiples dimensiones del país, con el fin de impulsar un futuro prometedor.

El primer aspecto fundamental que se plantea es la necesidad de un nuevo sistema. Perú requiere una revisión profunda de su sistema político y económico para abordar las deficiencias y desafíos que enfrenta. Esto implica una re
organización de las instituciones y los procesos de toma de decisiones, con el objetivo de fomentar la transparencia, la eficiencia y la participación ciudadana. La revisión del sistema económico implica identificar las áreas que requieren mejoras, ajustes o cambios significativos. Es esencial que el nuevo sistema político y económico esté diseñado para garantizar una distribución equitativa del poder, salvaguardar los derechos fundamentales y promover el crecimiento inclusivo, la estabilidad, la equidad y la sostenibilidad a largo plazo.

 Además, es crucial abordar el tema de las nuevas reglas. En este sentido, se hace imprescindible revisar y reformar las leyes y regulaciones vigentes. Esto implica establecer un marco legal más justo, transparente y actualizado, capaz de responder a los desafíos y necesidades del Perú contemporáneo. La reforma legal debe asegurar la igualdad ante la ley, promover la rendición de cuentas y fortalecer los mecanismos de lucha contra la corrupción. Asimismo, es fundamental que las nuevas reglas fomenten la estabilidad y la seguridad jurídica, impulsando un entorno propicio para la inversión y el desarrollo económico sostenible.

La máxima también nos lleva a reflexionar sobre la importancia de crear nuevas oportunidades para todos los peruanos. Para lograrlo, es necesario establecer políticas que impulsen la innovación, la educación de calidad y la igualdad de acceso a oportunidades económicas. Esto implica brindar apoyo y estímulo a los emprendedores locales, promoviendo un entorno propicio para el desarrollo de nuevas empresas y la generación de empleo. Además, se deben implementar programas de inclusión social y educativa que garanticen que ningún peruano se quede rezagado, independientemente de su origen o condición socioeconómica.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que la implementación de estas reformas no será fácil. Requiere de un liderazgo fuerte y comprometido, con la capacidad de construir consensos políticos y generar confianza en la sociedad. Además, es imprescindible fomentar la participación ciudadana, asegurando que las voces de todos los peruanos sean escuchadas y consideradas en el proceso de cambio.

En conclusión, Perú se encuentra en un momento crucial de su historia, en el cual las palabras "nuevo sistema, nuevas reglas, nuevas oportunidades" adquieren una relevancia especial. Si queremos construir un futuro prometedor, es imperativo que abordemos los desafíos que enfrentamos y realicemos las reformas necesarias en todos los niveles. Esto requerirá voluntad política, participación ciudadana y un enfoque centrado en el bienestar de todos los peruanos. Estoy convencido de que, con determinación y una visión clara, Perú puede avanzar hacia un horizonte de progreso y desarrollo que beneficie a todos sus habitantes.

sábado, 6 de mayo de 2023

Tendencia mundial a la violencia: Causas, consecuencias y soluciones para un futuro pacífico

Por Wens Silvestre 

La violencia siempre ha sido una forma de expresión que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, en la actualidad, esta tendencia violenta se ha intensificado y se ha vuelto más común en todo el mundo. La gente está actuando de forma violenta para expresar cualquier desacuerdo, ya sea de carácter privado o público. La violencia no es exclusiva de un continente o país, sino que se puede encontrar en casi todos los rincones del mundo.

El informe del Índice de Paz Global 2022, elaborado por el Institute for Economics and Peace, ha mostrado que la situación de la paz en todo el mundo ha empeorado por undécimo año consecutivo en los últimos catorce años. La violencia, la inestabilidad política, las tensiones internacionales y la incertidumbre económica han contribuido al aumento del índice de conflicto y violencia a nivel global.

El informe señala que, en general, el índice de paz se ha deteriorado un 0,3% en comparación con el año anterior. Este deterioro, aunque leve, es significativo ya que demuestra una tendencia preocupante. El índice se basa en una serie de indicadores, como el nivel de violencia y crimen, el grado de militarización, la estabilidad política y el respeto por los derechos humanos, entre otros.

Entre las causas inmediatas del deterioro de la paz, el informe destaca la guerra en Ucrania y la incertidumbre económica posterior a la pandemia de coronavirus. Estos factores han generado tensiones en todo el mundo y han contribuido a la creciente inestabilidad política y social. Además, la pandemia ha exacerbado las desigualdades y ha detectado la brecha entre los países ricos y pobres, lo que ha llevado a un aumento de la inestabilidad y la violencia.

La guerra en Ucrania es una fuente importante de conflicto y tensión en Europa. La anexión de Crimea y otras regiones por parte de Rusia y el apoyo a los separatistas en el este de Ucrania han llevado a un conflicto que ha dejado millares de muertos y ha desplazado a millones de personas. La situación en Ucrania sigue siendo crítica, y el conflicto ha tenido repercusiones en las relaciones entre Rusia y otros países, lo que ha contribuido a la inestabilidad en la región.

Además, la incertidumbre económica posterior a la pandemia de coronavirus ha tenido graves consecuencias sociales y económicas. Muchos países han sufrido una recesión económica, y el aumento del desempleo y la pobreza ha generado una creciente insatisfacción y descontento social. Esto ha llevado a manifestaciones y protestas en muchas partes del mundo, y en algunos casos ha degenerado en violencia.

Esta tendencia violenta podría conducir a situaciones muy graves. La violencia puede escalar rápidamente y llevar a guerras y Estados fallidos. Las tensiones internacionales pueden aumentar y la estabilidad de las relaciones entre países puede verse afectada. Además, la violencia también puede tener consecuencias económicas y sociales negativas, como la pérdida de vidas y la destrucción de la propiedad.

Para apaciguar a la gente y evitar que se vuelva violenta, es importante tomar medidas efectivas. La educación es una herramienta clave para ayudar a las personas a comprender los problemas de manera más amplia y encontrar soluciones pacíficas. Los líderes mundiales y los medios de comunicación también tienen un papel importante en la promoción de la tolerancia y la comprensión entre las personas y las culturas. La promoción de valores como la empatía, la compasión y la justicia también puede ayudar a reducir la violencia.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por apaciguar a la gente, siempre habrá conflictos y desacuerdos. En lugar de tratar de hacer que la gente entre en razón, es importante fomentar la negociación y el diálogo. Al escuchar diferentes perspectivas y trabajar juntos para encontrar soluciones aceptables, se puede reducir la violencia y promover la paz y la estabilidad en todo el mundo.

Es importante recordar que la violencia no es la única forma de expresión y que la humanidad ha progresado en términos de derechos humanos, democracia y paz. Al trabajar juntos y enfocarnos en soluciones pacíficas, podemos superar las divisiones y encontrar soluciones a los desafíos globales. 

En definitiva, la esperanza radica en nuestra capacidad para aprender y evolucionar como especie, superando la violencia y avanzando hacia un futuro más pacífico y próspero para todos.


jueves, 27 de abril de 2023

La ONU y el medio ambiente: una relación crucial para la sostenibilidad


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es una organización internacional que tiene como objetivo mantener la paz y seguridad mundiales, promover el desarrollo económico y social, y proteger los derechos humanos. Sin embargo, la ONU también desempeña un papel importante en la protección y conservación del medio ambiente.

La preocupación por el medio ambiente comenzó a adquirir importancia en la ONU a finales de la década de 1960, y en 1972 se celebró la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo, Suecia. En esta conferencia, se estableció el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que se convirtió en el principal organismo encargado de los asuntos ambientales en la ONU.

Desde entonces, la ONU ha llevado a cabo numerosas conferencias y cumbres sobre el medio ambiente, como la Conferencia de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, en la que se adoptó la Agenda 21, un plan de acción global para el desarrollo sostenible en el siglo XXI.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada en 2015, es otra iniciativa importante de la ONU en el ámbito del medio ambiente. Esta agenda establece 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que buscan erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todos.

La ONU ha demostrado un compromiso continuo con la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), establecida en 1992, es un ejemplo de ello. La CMNUCC ha sido ratificada por 197 países, y en ella se establecen medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para adaptarse a los efectos del cambio climático.

Además, la ONU también ha creado el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que es un organismo científico que evalúa la información disponible sobre el cambio climático y sus efectos. El IPCC ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2007 por su trabajo en la sensibilización sobre el cambio climático y la necesidad de actuar para mitigarlo.

La ONU también ha promovido la conservación de la biodiversidad a través del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que se estableció en 1992. El CDB tiene como objetivo conservar la diversidad biológica, utilizar sus componentes de manera sostenible y garantizar una distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos.

La aprobación de la Resolución 76/300 (2022) por parte de la Asamblea General de la ONU se fundamentó en la necesidad de hacer frente a las amenazas del cambio climático y la degradación ambiental que representan para la humanidad y otros seres vivos. La resolución reconoce que los efectos del cambio climático, la gestión no sostenible de los recursos naturales y la contaminación del aire, tierra y agua interfieren en el disfrute de un medio ambiente limpio, saludable y sostenible. La decisión de la Asamblea General de la ONU ayudará a los Estados a acelerar la implementación de sus obligaciones y compromisos ambientales y de derechos humanos, y se espera que cambie la naturaleza misma del derecho internacional de los derechos humanos. Perú fue uno de los países que copatrocinó esta iniciativa y la resolución fue aprobada con 161 votos a favor, 8 abstenciones y ningún voto en contra. Las abstenciones de países como China, Rusia e Irán, obedecerían a ciertos criterios económicos y a su estructura económica, dependientes de fuentes de energía fósil.

En conclusión, la Organización de las Naciones Unidas ha demostrado un compromiso continuo con la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Desde la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1972, la ONU ha llevado a cabo numerosas conferencias y cumbres sobre el medio ambiente, y ha establecido diversos acuerdos y organismos para abordar los desafíos ambientales. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada en 2015, es una iniciativa importante de la ONU que establece objetivos ambiciosos para lograr un desarrollo sostenible a nivel global. La Resolución 76/300 de la ONU aborda el cambio climático y la degradación ambiental, reconociendo como derecho de las personas a un medio ambiente limpio saludable y sostenible. En definitiva, la ONU es un actor clave en la búsqueda de soluciones para los desafíos ambientales que enfrenta nuestro planeta.

lunes, 19 de diciembre de 2022

La crisis política y las protestas sociales

Utilizar la violencia, como medio para expresar un descontento o rechazo a cualquier asunto, es un grave error que solo causa destrucción, muerte y dolor familiar. Por eso, es necesario rechazar las prácticas violentistas como un medio para conseguir algo. La única vía de lograr algo, es mediante el diálogo, las protestas pacíficas y la búsqueda de consensos. El consenso implica en gran medida tener capacidad de ceder.

Durante el último proceso de elecciones generales de 2021, se eligieron democráticamente al presidente de la República y a los miembros del Congreso y del Parlamento Andino, por un periodo de cinco años. 

La voluntad de la mayoría de los ciudadanos permitió elegir a un gobierno que se autodenominó de izquierda socialista. 

El régimen que asumió el mandato presidencial, el 28 de julio de 2021, tuvo un paso muy accidentado desde que asumió el poder. Fue cuestionado por la sistemática destrucción de la meritocracia en el aparato del Estado, escasa calidad de sus miembros del Consejo de Ministros y funcionarios de confianza, denuncias recurrentes por actos de corrupción de quien lideraba el Poder Ejecutivo y su entorno, el recurrente enfrentamiento con los otros poderes del Estado y organismos constitucionalmente autónomos. Empezó muy mal y terminó peor con un fallido autogolpe de Estado. 

El expresidente de la República que concluyó su mandato el pasado 7 de diciembre, tuvo una enorme oportunidad de ser un gobierno distinto. Sin embargo, fue arrollado por sus propias debilidades. Utilizó el aparato del Estado para generar más conflictos, aprovechando sus viajes al interior del país, con sus "consejos de ministros descentralizados" que sirvió como una plataforma para ir minando sistemáticamente al Congreso y a los otros órganos del Estado. Utilizó la mentira y la victimización para cubrir sus desaciertos ante la población. Además, se habría aprovechado, sistemáticamente, de ciertos funcionarios cuestionados, como agentes azuzadores de la violencia para minar la democracia desde el propio Estado.

En ese contexto, la ineficiencia e ineficacia del Estado, se hacía más notorio, debilitando sus acciones en cumplimiento de su misión institucional, referido a la prestación de bienes y servicios públicos y privados, su regulación, así como de su rol en materia de seguridad; estos han sido seriamente cuestionados, por un grupo importante de ciudadanos que siente que no existe el Estado, porque no reciben los servicios básicos de calidad que está en su derecho exigir. 

Lo que vino después de la súbita caída del régimen de izquierda, fue una avalancha de protestas en el sur del país, exigiendo nuevas elecciones generales, el cierre del Congreso, la renuncia de la presidente Boluarte y hasta una asamblea constituyente y reposición en el cargo del presidente golpista. Pero, detrás de esta agenda hay otro propósito. Este propósito final pareciera ser la destrucción de las débiles bases de nuestra incipiente democracia. Sembrar el caos y el terror, solo persigue el paso a la anarquía ¿Cuál es el mensaje que desean expresar los azuzadores violentistas con la destrucción de infraestructura y bienes públicos y privados? ¿Cuál es el mensaje de exhibir como trofeos a las víctimas de la violencia? Estos actos son insanos. 

La sociedad necesita reflexionar. No deben ser dominados por el resentimiento y el odio, que solo enceguece a la razón. A la larga, las víctimas seguirán siendo los más necesitados. Por eso, es necesario reflexionar y conducirnos por el camino de la paz para resolver nuestros problemas y la de nuestra sociedad.

martes, 15 de junio de 2021

El reto de diseñar e implementar una política general de Gobierno responsable

Por: Wens Silvestre

En medio de la incertidumbre política y al margen de los resultados finales del proceso electoral, es necesario que el régimen de Gobierno que asuma el próximo 28 de julio, busque, a través del diálogo sincero, la unidad y reconciliación entre peruanos, con la finalidad de enfocar sus esfuerzos en continuar con el proceso de vacunación contra la COVID-19, la reactivación económica y la recuperación de empleo, que permita reducir la pobreza a nivel pre-pandemia. Estos objetivos sólo serán posibles, si el Gobierno es capaz de armonizar  sus políticas con el  sector empresarial y la sociedad en su conjunto.  En tanto, a mediano y largo plazo, los objetivos están ligados a mejorar la seguridad ciudadana, consolidar el dinamismo económico descentralizado, lucha anticorrupción y reforma del Estado camino a mejorar su eficacia y eficiencia.

Sin duda, un Gobierno responsable, en principio, debe velar por conservar y mejorar la estabilidad política y macroeconómica (económico y financiero). Esta condición es importante porque genera confianza para que los agentes económicos tomen decisiones a largo plazo. Además, es importante porque ayuda en la estrategia para atraer inversión privada y generar mayores recursos fiscales, necesarios para financiar el presupuesto del sector público. En efecto, una economía sana propenderá a contar con unidades económicas rentables, el mismo permitirá una mayor recaudación tributaria, elevando la presión tributaria. Asimismo, garantizará tener una buena calificación riesgo país que permite acceder a créditos a tasas muy bajas.

En otro escenario, un Gobierno irresponsable hará todo lo contrario y afectará de manera distinta a todos los peruanos, a corto, mediano y largo plazo.

La pandemia impactó a nuestra economía, registrando una caída de 12,9% durante el 2020 y, en consecuencia, también se ha visto afectado las cuentas fiscales, el nivel de empleo, entre otras variables. 

En relación al impacto fiscal, por ejemplo, el presupuesto del sector público ha sido financiado en parte con endeudamiento público, debido a una caída en la recaudación tributaria. Así, durante el 2020 el déficit fiscal llegó a 10,7% del PBI y para el presente año se pretende reducir a 6,2%, teniendo como resultado un incremento del saldo de deuda pública como porcentaje del PBI, pasando de 26,8% a 37,5% (2020). En este proceso de reactivación económica, el gobierno  ha venido implementando una política fiscal expansiva. Sin embargo, esa política no puede ser permanente en la medida que es financiado en parte con endeudamiento. Recordemos que tenemos una Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal, aunque se relajó durante el 2020 para atender esta emergencia, es necesario retornar paulatinamente a los niveles pre-pandemia, con la finalidad de recuperar la confianza en los mercados internacionales y nos permita tener financiamiento a bajas tasas de interés, y no afectar la estabilidad de precios interés.

Por otro lado, en relación al empleo, durante el 2020, según el INEI, 2.2  millones de peruanos perdieron su empleo. En ese sentido, el objetivo social fundamental a corto plazo, es recuperar los niveles de empleo pre-Covid-19, y reducir el nivel de pobreza que pasó de 20,2% (2019) a 30,1% (2020). Según las últimas estimaciones del Banco Mundial, la economía peruana crecerá 10,3% durante el 2021. Empero, lograr alcanzar dicha estimación dependerá del control de la pandemia,  de la sostenibilidad fiscal y de las medidas que adopta el Gobierno entrante que recupere la confianza en la viabilidad del país. De allí, la importancia de contar con estabilidad política-social y macroeconómica.

Además, es necesario no perder de vista los elementos de un creciente riesgo sobre la  estabilidad política-social y el crecimiento económico. La disipación de estos riesgos, dependerá de quién asuma la conducción del Poder Ejecutivo y de la política general de Gobierno que anuncie y ejecute durante su gestión.

Finalmente, es necesario reiterar la necesidad de ejercer una gestión responsable, cuya política de Gobierno se oriente a consolidar el proceso de reactivación económica, consolidar la disciplina fiscal y regulaciones que no afecte el funcionamiento de los mercados y con reformas que no involucre cambios en el capítulo económico de la Constitución. Un escenario contrario, como mencioné, generarán resultados adversos que impactará directamente a la población de distinta manera, a lo largo del tiempo. En ese sentido, es importante recuperar la certidumbre y confianza en los agentes económicos.

miércoles, 19 de mayo de 2021

La corrupción: un mal social a nivel global

 Por: Wens Silvestre


La corrupción es un mal social. En principio no es exclusivo de un determinado país o régimen político, tampoco son propios de los tiempos contemporáneos, algunos historiadores se remontan hasta el reinado de Ramsés IX (1 100 a.C.) en Egipto. Un antiguo funcionario del faraón, denunció en un documento, los negocios sucios de otro funcionario que se había asociado con una banda de profanadores de tumbas. En Grecia, Demóstenes (324 a.C.), acusado de haberse apoderado de las monedas depositadas en la Acrópolis por el tesorero de Alejandro, fue condenado y obligado a huir.

Las  evidencias empíricas indican que ni siquiera los países más avanzados en transparencia se libran de la corrupción (Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia, Suiza, Singapur, etc.). Sin embargo, podemos afirmar que  los Estados más corruptos, son también los más autoritarios y socialistas. La corrupción está presente en todos los Estados, ninguno se libra, independientemente del tipo de gobierno, claro está se percibe en mayor o en menor grado. En efecto, durante el 2020, según Transparencia Internacional (TI), dos tercios de los países del mundo no alcanzaron los 50 puntos de 100 en el índice de percepción de la corrupción, es decir, se podría afirmar que dos tercios de los Estados del mundo son los más corruptos, identificando como práctica habitual el soborno, malversación de fondos y el nepotismo. TI calificó a Venezuela (socialista), Yemen (camino a Estado fallido), Siria (totalitarismo), Somalia (Estado fallido) y Sudán del Sur (Estado nuevo cogobierno), como los países más corruptos del planeta, ocupando los últimos 5 lugares del ranking de TI. Perú se ubica en el puesto 94 con solo 38 puntos de 100, es decir, está en el paquete de los más corruptos. Bolivia, que algunos admiran y lo consideran un modelo a seguir, está debajo de Perú, ocupa el lugar 124 con solo 31 puntos. Ver Índice de percepción de la corrupción.

En ese contexto, podemos afirmar que la extinción de la corrupción no depende de la solitaria acción o voluntad de una persona o una organización política o solo de los servidores de una organización del Estado. Es un mal que está en los individuos, he ahí su complejidad para combatirla. Para aminorar sus efectos y la percepción de la corrupción, los gobiernos tienden a implementar mayoritariamente medidas reactivas y coercitivas, otros implementan medidas proactivas preventivas, fortaleciendo los sistemas de control y transparencia de los actos y acciones de los servidores públicos. No hay una fórmula mágica que asegure la extinción de la corrupción. Sin embargo, la fórmula para reducirla,  dependerá de la eficacia de las medidas coercitivas y preventivas, pero, además, dependerá de un  proceso de largo aliento, de cambios generacionales, de la formación moral y  de los valores éticos de los individuos.

En una democracia como la nuestra, donde prima el Estado de derecho, son las autoridades competentes las llamadas a prevenir, corregir y sancionar a los individuos que estén inmersos en algún acto de corrupción. Para eso, el Estado cuenta con un sistema nacional de control, cuyo órgano rector es la Contraloría General de la República, así como los órganos jurisdiccionales encargados de vigilar y sancionar cuando corresponda

Finalmente, la lucha contra la corrupción, no depende de un “salvador”, menos de un caudillo. La lucha contra la corrupción es tarea de todos, no solo debe liderar el Estado y sus servidores públicos, sino depende del compromiso de todos los individuos que forman parte de una sociedad. Además, la historia nos demuestra que extinguir la corrupción, es casi una utopía, tiene más sentido hablar de reducir a su mínima expresión la percepción de la corrupción. En consecuencia, si un candidato te promete una gestión “sin corrupción”, por lo menos, debes dudarlo, porque ni siquiera los países más avanzados del planeta están libres de ese mal social.

martes, 6 de abril de 2021

Reflexión final: Elecciones Generales 2021


Estamos a cinco días de un nuevo proceso electoral que nos permitirá seguir fortaleciendo la incipiente democracia peruana. Cada ciudadano tendrá la oportunidad de decidir y elegir un candidato de su preferencia, en principio para reafirmar nuestro compromiso con el respeto de los derechos fundamentales de  la vida y las libertades, y los derechos sociales y económicos.

La democracia es el único sistema político en la cual cada ciudadano, sin distinción, tiene el poder de decidir libremente, a quién le da su voto de confianza en un proceso de elección de autoridades, que en nuestra representación, tomará decisiones observando las atribuciones que le confiere la Constitución y las leyes.  Dirigirá el Poder Ejecutivo y definirá quiénes conformarán la Representación Nacional. En ese contexto, es imperativo que cada ciudadano emita un voto responsable y objetivo.

El Perú ya no está para experimentos que fracasaron en muchos países y subsisten en algunos otros, como malos ejemplos. En ese sentido, el ciudadano debe observar y reflexionar a quién le dará su voto de confianza. Basta de engaños y agendas populistas e irresponsables.

Es sabido que, en nuestra incipiente democracia, subsisten fallas y puntos críticos propios de una sociedad como la nuestra, una de ellas, y la más grave, la corrupción, que es más bien un problema a resolverse a largo plazo, porque lamentablemente es un mal institucionalizado, cuya responsabilidad la debemos asumir todos los ciudadanos.

Un mecanismo para ir resolviendo el problema crónico de la corrupción, es a través de la autoevaluación permanente de cada acto y decisión que hayamos asumido en nuestra cotidianidad. Esta autoevaluación te permitirá ver que en algunos de esos comportamientos, se manifiesta algún elemento que te hace susceptible a la corrupción. Esos rasgos tenemos que quitar de raíz, sí realmente queremos como sociedad, estar libres de corrupción. Ese es un ideal para avanzar más rápidamente, hacia un país con menor corrupción, sin pobreza, más justo y más desarrollado.

Muchos candidatos presidenciales y parlamentarios, algunos sectarios, asumen que cambiando la Constitución Política, se solucionarán los problemas de la pobreza, la inseguridad, la corrupción, entre otros males de la sociedad. Esa es una falacia, que más bien forma parte de una estrategia que persigue otro fin, que es llegar al poder para destruir lo poco que se avanzó, entre otros, en la lucha contra la pobreza y pobreza extrema.

Existen candidatos con ideologías nocivas para la gente, dado que persisten en la fantasía de solucionar todos los problemas que atañen a la sociedad con una lista de buenas intenciones, que resulta, electoralmente, apetecible para los ciudadanos, aprovechando que se encuentran en una situación complicada, como consecuencia de las medidas implementadas para enfrentar la crisis sanitaria que destruyó millones de empleos y quebró empresas. Ante esa realidad, los candidatos ofrecen de todo, sin mencionar el cómo, ni considerar el escaso margen de los recursos que dispone el Estado para atender todos los problemas, con el pasivo de un Estado paquidérmico y enfermo. Los ofrecimientos son diversos, para congraciarse con la población electoral, ofrecen aumento de sueldos, bonos para todos los gustos, y por supuesto aprovechan la oportunidad para ofrecer eliminar la pobreza y miseria, solo cambiando la Constitución.

Recordemos que las sociedades que abrazaron las ideologías del "comunismo" o el "socialismo", fracasaron y conocemos cuál ha sido su destino final. Estas ideologías al no sostenerse en evidencia científica, se sostiene en la creencia, en la fe, de un ideal que nunca funcionará, y eso es lo que representan los partidos de izquierda tradicional peruana, con pregonan sus ideas trasnochadas y destructivas, que vende la idea de redistribuir la "riqueza" que no saben producir y no existe, que les encanta más bien destruir la economía para crear más pobres y así enquistarse en el gobierno y en  el Estado, a través del clientelismo político, mantenido con los escasos recursos del Estado, como en el caso de Venezuela. Destruir por odio y resentimiento a los inversionistas y empresarios que sobresalen para lograr su objetivo de "igualdad". Una "igualdad" que se resumen en que todos permanezcan pobres y restringidos en sus derechos fundamentales y libertades, sin embargo, favoreciendo el enriquecimiento de los allegados y dirigentes de un supuesto gobierno "inclusivo" "del pueblo" "progresista" "de izquierda", es más bien una inecuación,  cuya ruta no sirve para sacar al país adelante.

Los que abrazan ideologías trasnochadas en la práctica son los más egoístas, son los que aspiran y usan su ideología, que ni ellos lo creen porque en la práctica, hacen uso y viven como los que dicen "odiar". Hablan por ejemplo, de una educación gratuita para todos, proporcionado por el Estado intervencionista, cuando en la menor oportunidad, en la práctica son ellos los primeros en aspirar a que sus proles estudien y se formen en las escuelas o universidades privadas, tanto nacionales como extranjeras. 

Los políticos con ideologías trasnochadas, generalmente, son incoherentes entre lo que piensan, dicen y hacen. Esa es la realidad de los ahora se hacen llamar "progresistas" (antes...).

En ese contexto, emitir un voto responsable, implica decidir pensando en quién podría ser el mejor ciudadano, para asumir la responsabilidad de un cargo de elección en la organización del Estado, en principio que nos garantice nuestros derechos fundamentales, como la vida, nuestras libertades y derechos sociales y económicos. Elegir solo basándose en ideologías (que no funcionan, más que para crear más pobreza, destrucción y división social), es mala consejera. Elegir con el hígado, es mala consejera. Elegir por envidia o por el deseo de destruir al resto, es muy mala consejera. El voto responsable, implica votar por el que tiene mejores credenciales para liderar un gobierno eficaz, abierto y justo, al margen de las preferencias.

También debemos tener claro que quienes resulten elegidos en este proceso electoral no van a resolver de la noche a la mañana los problemas estructurales del país, pero sí elegimos con responsabilidad, estos lograran mejores resultados, sin duda.

Reitero, la propaganda de los que promueven ideologías trasnochadas, pueden resultar apetecibles y seductoras ante el oído del elector, porque ofrecen solucionarte todos tus problemas, como por arte de magia y con una varita mágica. Eso es para tener mucho cuidado, porque sabes muy en el fondo de ti, que te están vendiendo "sebo de culebra". 

La realidad es que gobernar un país y solucionar los problemas más álgidos de la población, no basta con los buenos deseos de unos pocos, sino requiere de las voluntades de todos, del esfuerzo y trabajo de todos.

Amigo y ciudadano, si bien tenemos una variedad de candidatos presidenciales y parlamentarias que, más que líderes y sabios, se han sumido y confundido entre las múltiples expectativas de la población, que pueden ser legítimas, sin embargo, es nuestra obligación votar y elegir al mejor. Aquel que haya sido coherente entre su trayectoria, sus propuestas y su discurso. Vale la pena correr el riesgo votar por el más coherente. En consecuencia, este 11 de abril, vota pensando en el bien del interés general, incluso dejando a un lado tus intereses personales y partidarios, y más bien pensando en el interés nacional.

¡Que Dios y su sabiduría nos ilumine!

Gráfico: UPC

domingo, 6 de septiembre de 2020

Proyecto de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2021

 

Por: Wens Silvestre

La distribución del presupuesto público 2021, continúa siendo centralista. En efecto, el proyecto de Presupuesto del Sector Público para el Año Fiscal 2021, ascenderá a 183.03 mil millones de soles, es decir, 5.66 mil millones de soles más que el presente año, sin embargo, en la distribución de la torta presupuestal, el Gobierno Nacional pasará de administrar 124.58 mil millones de soles (2020) a 129.04 mil millones (2021), es decir, 70,2% a 70,5%, respectivamente; en tanto, los Gobiernos Regionales pasará de 31.9 a 33.1 mil millones de soles, es decir, les corresponderá el 18,08%, similar al presente año (18%), en tanto, los Gobiernos Locales, prácticamente, les corresponderá una cifra similar, 20.9 mil millones, empero en términos absolutos representa una ligera disminución durante el 2021, pasando de  11.77% a 11,42%.

En los últimos años, el Poder Ejecutivo ha expuesto sus planteamientos, referidos a la lucha contra la corrupción, la inseguridad, fortalecimiento de gobernabilidad, crecimiento económico, desarrollo social y bienestar de la población (salud, educación, saneamiento). Sin embargo, los resultados de la administración de los recursos no muestran avances objetivos. ¿A dónde va a parar ingentes recursos públicos? En el año 2015, el presupuesto público era 130.6 mil millones de soles para el 2020 se empezó con un PIA de 177.4 mil millones de soles, es decir, un crecimiento de 40.1% de recursos para cumplir con los objetivos de mejora de la calidad de los ciudadanos y reducción de la pobreza. Sin embargo, según el INEI, la tasa de pobreza en el país se estancó en los últimos tres años en alrededor de 20%, y el 2020 se incrementará sustancialmente estos niveles de pobreza, por efectos de la crisis sanitaria por la COVID-19, cuyas medidas impuestas por este gobierno para contenerlo (sin éxito), acabaron destruyendo nuestra economía, generando una recesión económica, sin precedentes, y una pérdida de más 6.7 millones de empleos, solo durante el segundo trimestre del presente año.

¿Qué se hizo con ingentes recursos públicos? ¿Qué pasó con los programas sociales? ¿Será acaso efectos de una pésima gestión de la crisis sanitaria y mal manejo de política económica? ¿Tenemos acaso un gobierno indolente ante la población más necesitada? Tal vez anda más preocupado por su agenda personal y de mantener su popularidad a costa de los recursos públicos que ha venido despilfarrando, con el argumento de atención a la población más necesitada, agudizada por la crisis sanitaria.

En efecto, pese a que el “Nuevo Parlamento” le dio todas las facilidades al Gobierno para enfrentar la crisis sanitaria y económica, hasta se delegó facultades para legislar principalmente en materia de salud y economía, los resultados le fueron esquivos, porque es un gobierno que no supo administrar la crisis y no aprendió a conducir la organización del Estado, salvo su liderazgo para sistemáticamente debilitar la gobernabilidad e institucionalidad democrática del país, so pretexto de legitimar sus ambiguas y parciales propuestas de reforma del sistema de administración de justicia y del sistema político. Ese constante ataque se concentró en la representación nacional y tiene una explicación: la debilidad de quien lidera el Poder Ejecutivo.

El gobierno tiene un deficiente manejo de la política económica. En efecto, el crecimiento mediocre registrado hasta el 2019, fue solo gracias a una economía que viene funcionamiento en piloto automático, desde hace cuatro quinquenios, y en el presente año, se viene demostrando que no tenemos un ministerio de Economía, sino un ministerio de Hacienda, que se ha dedicado a la distribución de recursos públicos, financiados sustancialmente con operaciones de crédito interno y externo, como consecuencia de la caída de la recaudación fiscal, a raíz de la parálisis de la economía. Este pésimo escenario para nuestra economía, seguirá registrando cifras por debajo de las proyecciones optimistas del MEF. Así, por ejemplo, durante el 2019, el MEF tenía proyectado un crecimiento de 4,5%, y solo crecimos 2,2%. Para el 2020, el MEF estimó crecer 4,0%, sin embargo,  debido a la crisis, proyecta una caída del 12%( probablemente la caída será mayor al 15%), es decir, las proyecciones del MEF, no se cumplen, porque maneja un escenario demasiado optimista, como para sorprender a la población. La realidad le ha demostrado sistemáticamente que el MEF está haciendo mal su trabajo. El MEF ha perdido la credibilidad como ente técnico, pasando a convertirse en entidad más política.

Este gobierno, cuya responsabilidad es dirigir la política general del Gobierno, viene desatendiendo lo fundamental para mejorar los ingresos familiares de la población: promover el crecimiento de la economía. De ahí su pobre resultado en la lucha contra la pobreza. Empero, se alimenta de su gaseosa popularidad, aprovechando la vulnerabilidad del Parlamento.

¿Qué podemos esperar de un gobierno que ni siquiera ha podido sostener el crecimiento de la inversión pública? ¿Cómo es posible que a falta de menos de cuatro meses para culminar el año, solo ejecutó el 21,0% de su presupuesto? El aparato burocrático ha crecido para enredar los procedimientos de los sistemas administrativos, que hace mucho más complicado gestionar los recursos públicos. Si no se destrabas y se hace más sencillo los procedimientos, más complicado será ejecutar un sol del presupuesto. Lo único eficiente del Estado es gastar en planilla, pero no en la razón de ser del Estado, mejorar la prestación de los servicios básicos para la población.

¿Puede un gobierno garantizar un crecimiento de la economía de 10,0% durante el 2021? La respuesta es sencilla, NO, porque no está concentrado en implementar políticas que enciendan los motores de la economía. El gobierno aspira que la inversión privada crezca en 22%. Sin embargo, este año tenía proyectado un crecimiento de 4,8%, pero su proyección actual, es de -34,2%, es decir, una estrepitosa caída, en tanto, la inversión pública, estima que crecerá por arte de magia en 21,7% frente a una caída de 15,5% durante el presente año; el consumo privado y público sólo estima un crecimiento de 6,5% y 7,1%, respectivamente.

En ese escenario optimista, el Gobierno proyecta un incremento del presupuesto 2021 en 3%. Sin embargo, este crecimiento será financiado a costa de un déficit fiscal de 6,2% del PBI (menor al déficit de 10,7% del PBI 2020) que implica mayor endeudamiento interno y externo, que ascenderá a 47.65 mil millones de soles (26,03% del presupuesto público) para poder financiar un presupuesto centralista, que pese a las promesas públicas del gobierno de subir a 40% de la torta presupuestal para las instancias descentralizadas.

En resumen, las instancias descentralizadas, tendrán una participación de la torta presupuestal solo de 29,5% ligeramente inferior al 29,8% destinado para el presente año.

Es la muestra de una política de una promesa incumplida, y volveremos a tener alcaldes tocando la puerta de los ministerios para mendigar recursos financieros para la ejecución de proyectos, restándole predictibilidad en la planificación y gestión de los gobiernos regionales y locales.

Recordemos que el proceso de descentralización, busca promover el desarrollo económico y social en igualdad de condiciones en todos los departamentos[1].

Ese proceso sistemático de concentración de recursos a nivel de Gobierno Central en los últimos tres quinquenios, no se condice con el proceso de descentralización progresiva que la Constitución ordena y le sugiero al actual régimen evaluar esa forma de distribuir los recursos públicos.

En este contexto, es necesario exhortar al Poder Ejecutivo, con la finalidad que presente una propuesta distinta en la distribución presupuestal. Asimismo, es necesario que cumpla con lo dispuesto en la Ley 30804, Ley que modifica la Ley de Mancomunidades Regionales, que establece claramente que se les debe incluir, a las Mancomunidades Regionales, en la ley de presupuesto los recursos que les corresponde para garantizar su funcionamiento. Así, por ejemplo, la Mancomunidad Regional Los Andes, en su oportunidad, le solicitó al MEF, cumplir con la Ley de Mancomunidades Regionales, pero, esta entidad viene incumplimiento con el mandato de una ley.



[1] En ese contexto, se hicieron grandes reformas a nivel constitucional; asimismo, se dio la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales (2002), Ley Orgánica de Municipalidades (2003), Ley Marco de la Promoción de la Inversión Descentralizada (2003), el Decreto Legislativo 955 Descentralización Fiscal (2004), entre otros

viernes, 20 de marzo de 2020

COVID-19 y su impacto en la economía


La pandemia generado por la enfermedad de Covid-19, se ha convertido en un problema de salud global, siendo hasta el momento Italia el país más afectado por la cifra de decesos, superando a China. Al momento de escribir este artículo, según la University of Medicine Johns Hopkins, estarían confirmados un total de 275 427 casos de personas que contrajeron el virus; en tanto, se registran 11 397 fallecidos y se habrían recuperado del mal 88 250 personas, en todo el mundo. Estas cifras seguirán creciendo. Sin duda, Covid-19 está camino a convertirse en una de las mayores pandemias que azotó a la humanidad en las últimas tres centurias, pese a los adelantos científicos y tecnológicos en el campo de la medicina, no ha evitado la expansión global, convirtiéndose una amenaza para la salud de la población, y sometiendo a prueba la organización y los sistemas de salud de todos los Estados del planeta. 

¿Qué es Covid-19?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio agudo (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS). El conoravirus que se ha descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19. Entonces, el Covid-19 es la enfermedad infecciosa causada por el corona virus que se descubrió recientemente. Tanto el  nuevo virus como la enfermedad eran desconocidas antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Los síntomas más comunes, según la OMS, son fiebre, cansancio y tos seca. Lo peligroso de Covid-19 es su sistema de propagación. Una persona puede contraer la Covid-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus, pero puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la Covid-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca... de allí la importancia de mantenerse a más de 1 metro de distancia de una persona que se encuentra enferma. Para más información haga clic en OMS. La misma Organización, precisa algunas recomendaciones básicas para prevenir el contagio. Hay varias precauciones que se pueden adoptar para reducir la probabilidad de contraer o de contagiar la COVID-19:
- Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.¿Por qué? Lavarse las manos con agua y jabón o usando un desinfectante a base de alcohol mata los virus que pueda haber en sus manos.
- Mantenga una distancia mínima de 1 metro (3 pies) entre usted y cualquier persona que tosa o estornude. Entre otras, esto implica inclusive el aislamiento social por un tiempo prudencial.

En estos momentos difíciles para la humanidad, necesitamos estar unidos, pero separados.

COVID-19 y el impacto en la economía global

Si bien lo fundamental es garantizar la salud de la población, no menos importante es garantizar la  fuente de trabajo y de ingresos de las familias de la comunidad global. En ese sentido, la economía global está siendo golpeada por la pandemia de Covid-19, y en la medida que los Estados endurezcan las medidas de aislamiento social, el golpe a la producción de bienes y servicios, y toda la cadena de producción, nos encontramos ante una paralización abrupta del sistema económico e ingresamos a un proceso oscuro para la economía global. Algunos sectores económicos serán más golpeados que otros. El principal sector severamente afectado es el turismo y toda la cadena de servicios y de transporte que ello implica. El sector manufacturero es sin duda otro de los grandes afectados, principalmente de la industria automotriz y toda su cadena conexa productiva. El sector energético también está siendo afectado, debido a la paralización de industria. La reducción de la demanda de petróleo crudo BRENT está empujando a una caída de hasta US$ 26,98 dólares por barril. Ese mismo comportamiento viene mostrando el precio del cobre, principal insumo industrial, perjudicando a los países exportadores de dichas materias primas.

Una empresa paralizada implica pérdida de empleos y personas sin ingresos a corto plazo y mediano plazo en la medida que se tomen acciones inmediatas. En ese contexto, los Estados en el mundo vienen implementando medidas urgentes a través de planes de reactivación durante y después de Covid-19, que parece no parar al menos en el más corto plazo.

El impacto de Covid-19 sobre la economía ya es una crisis global. Muchos países entrarán en recesión, unas más que otras. Ni siquiera, China, que logró "controlar" a Covid-19, se salvará de la crisis, considerando que depende en gran medida de la fortaleza de sus socios comerciales. En tanto haya crisis por efectos de Covid-19, los países dependerán de cuán eficaces resulten sus planes de reactivación y de reimpulso de su economía y por ende de sus empresas. 

Estado Unidos, por ejemplo, ya anunció un plan para reactivar la economía norteamericana. Este plan tendría un costo de US$ 1.2 billones. Incluye en una primera etapa US$ 250 mil millones para el otorgamiento directo de subsidio para cada ciudadano norteamericano contribuyente. Además de unos US$ 50 mil millones para reactivar el sector aerocomercial. Pero, este plan de estímulo, consideran muchos especialista, que serán insuficientes, y recomienda un monto superior al 6% del PNB norteamericano. Incluso plantean que se requerirá US$2,5 billones para los dos próximos años que estiman durará el impacto de la crisis Covid-19.

En tanto, el Banco Central Europeo ha planteado un paquete de US$ 810 mil millones que busca financiar los planes que cada gobierno ha presentado para contener los efectos económicos de la pandemia en los países miembros de la Unión Europea. Asimismo, la Comisión Europea anunció este viernes la suspensión de las reglas presupuestarias  y activó la cláusula de escape general del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que normalmente limita el déficit público al 3% y la deuda pública al 60% del PBI, con la finalidad de enfrentar la emergencia de salud en toda la comunidad europea.

En Perú, por ahora ha liberado recursos públicos para atender la emergencia sanitaria y económica. Las cifras ascienden a aproximadamente S/ 2 500 millones de soles (aprox. el 2% del presupuesto 2020). En un último Decreto de Urgencia, tímidamente plantea apoyo a las micro y pequeñas empresas, que serán impactados por la paralización de las actividades productivas. En ese sentido, crea un Fondo de Apoyo Empresarial a la MYPE (FAE-MYPE), y tiene por finalidad garantizar los créditos para el capital de trabajo otorgados a las MYPE, así reestructurar y refinanciar sus deudas. El fondo asciende a S/ 300 millones de soles. Estas medidas son totalmente insuficientes para enfrentar la crisis económica que empezarán a sentir, principalmente, las microempresas, que representan el 94,9% del universo de empresas que existen el país (Fuente: INEI-2018). El siguiente cuadro fue divulgado por el Ministerio de Economía y Finanzas el 17 de marzo de 2020, que resumen el destino de más S/ 2 mil millones asignados para atender la emergencia sanitaria.


La crisis económica mundial recién empieza, y sus efectos pueden tan nefastos como el COVID-19, si no se toman en serio los efectos de la parálisis económica. En ese contexto, podríamos afirmar que las pérdidas nominales solo por efectos del paro de 15 días ascendería a US$ 8 mil millones de dólares, aproximadamente 3% del PBI, y si se prolonga la emergencia y aislamiento social, ingresaremos inevitablemente a una recesión durante el 2020 y probablemente durante el 2021 será un año difícil de pronóstico reservado. Dependemos del comercio exterior, si nuestros socios comerciales no se recuperan, no hay forma de recuperar el crecimiento a corto plazo.

Esperemos que esta crisis sanitaria pase pronto para iniciar el proceso de reconstrucción de la economía que garantice el empleo e ingresos para las familias. Que Dios nos ayude.

La externalidad positiva de la pandemia, a consecuencia de la paralización económica, es un respiro para el medio ambiente.y es que se ha visto una reducción considerablemente de la emisión de gases de efecto invernadero. Esto bueno, en medio de tanta incertidumbre.