El proyecto eleva el gasto corriente mientras reduce el gasto de capital, en vísperas de un verano con 83% de probabilidad de un Niño Costero fuerte o extraordinario.
Por Wens Silvestre | 30 de
agosto de 2026
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Cifras clave: S/ 266 506 millones de presupuesto;
gasto corriente +6,9%; gasto de capital -1,8%; reserva de contingencia S/ 9
601 millones. |
El
presupuesto público es la Política General de Gobierno expresada en cifras. Los
discursos pueden declarar prioridades; el presupuesto revela cuáles recibirán
recursos, cuáles deberán esperar y qué riesgos está dispuesto a asumir el
Estado. Por eso, el proyecto para 2027 debe evaluarse no solo por su tamaño,
sino por su coherencia con las dos urgencias que el propio Gobierno colocó en
el centro de su agenda: reducir la vulnerabilidad frente a desastres y elevar
la productividad del país.
El proyecto asciende a S/ 266 506 millones, S/ 8 945 millones más que el presupuesto de 2026, un incremento nominal de 3,5%. La cifra parece prudente en términos agregados. El problema aparece al observar su composición: los gastos corrientes aumentan de S/ 166 643 millones a S/ 178 142 millones, es decir, 6,9%; mientras que los gastos de capital disminuyen de S/ 58 190 millones a S/ 57 143 millones, una caída de 1,8%. El servicio de la deuda también baja, de S/ 32 728 millones a S/ 31 221 millones. En 2027, por tanto, el gasto corriente absorberá 66,8% del presupuesto, el gasto de capital 21,4% y la deuda 11,7%.
La
partida de personal y obligaciones sociales llegará a S/ 96 582 millones:
equivale a 36,2% de todo el presupuesto y aumenta en más de S/ 3 000 millones
frente a 2026. No todo gasto corriente es improductivo -allí están maestros,
policías, médicos y servicios esenciales-, pero su expansión permanente
estrecha la capacidad de reasignar recursos cuando ocurre una emergencia. El
problema no es pagar al servidor público; es crear obligaciones sin resultados
medibles, financiamiento permanente ni una revisión de productividad.
Una
política de gobierno que debe aprobar el examen presupuestario
La
Política General de Gobierno 2026-2031 presentada por el premier Luis Galarreta
contiene cinco ejes. Dos son directamente relevantes para este debate: reducir
la vulnerabilidad de la población, los ecosistemas y los medios de vida frente
a desastres y cambio climático; y elevar la productividad con empleo formal e
integración territorial. Ambos requieren infraestructura resiliente,
mantenimiento, prevención y capacidad subnacional. Sin embargo, el proyecto
incrementa el gasto corriente y reduce el capital. Esa divergencia obliga al
Ejecutivo a explicar, partida por partida, cómo financiará sus propias
prioridades.
Hay
algunos elementos positivos. La reserva de contingencia pasa de S/ 4 683
millones en 2026 a S/ 9 601 millones en 2027: aumenta S/ 4 918 millones, más de
105%. El proyecto también impide anular recursos de las actividades de atención
de emergencias y de intervenciones extraordinarias frente al Fenómeno El Niño,
y autoriza a gobiernos regionales y locales a emplear hasta 20% del canon,
sobrecanon, regalías y FONCOR en reducción del riesgo. Además, el Gobierno
instaló una comisión nacional para el evento 2026-2027; el ministro de
Desarrollo Agrario informó que se habían aprobado S/ 180 millones para
prevención y que se solicitarían S/ 450 millones adicionales.
Pero
habilitar recursos no equivale a prevenir, y una reserva genérica no reemplaza
una cartera ejecutable. Los S/ 9 601 millones financian contingencias de
distinta naturaleza y no constituyen, por sí solos, un fondo climático. Tampoco
basta permitir que municipios y regiones usen canon o FONCOR: muchos
territorios expuestos carecen de esos ingresos y otros enfrentan debilidades
técnicas para formular, contratar y ejecutar intervenciones antes de las
lluvias. La prevención necesita obras identificadas, responsables, hitos
mensuales y mecanismos de desbloqueo, no únicamente autorizaciones legales.
El
Niño ya no es un riesgo abstracto
El
Comunicado Oficial ENFEN N.° 15-2026, del 28 de agosto, mantiene la alerta de
El Niño Costero. Para el verano diciembre de 2026-marzo de 2027 asigna 43% de
probabilidad a una magnitud extraordinaria y 40% a una magnitud fuerte: en
conjunto, 83%. Entre setiembre de 2026 y enero de 2027, la probabilidad de una
magnitud extraordinaria es de al menos 62%. En el Pacífico central, la
probabilidad conjunta de un Niño fuerte o muy fuerte llega a 85%. Estas cifras
no son una certeza meteorológica, pero sí un umbral de riesgo que un Estado
responsable debe incorporar en su presupuesto.
El
propio MMM reconoce la amenaza. Su escenario base supone que el PBI crecerá
3,4% en 2027. No obstante, en el escenario de un Niño Costero extraordinario,
el crecimiento se reduciría 0,6 puntos porcentuales y quedaría alrededor de
2,8%. El Consejo Fiscal recuerda que episodios anteriores han restado entre 0,8
y 4,1 puntos porcentuales al PBI, según su magnitud. El impacto no termina en
agricultura y pesca: alcanza carreteras, viviendas, agua, saneamiento, salud,
comercio, manufactura y recaudación tributaria.
Esta
vulnerabilidad vuelve más exigente el marco macroeconómico. El Consejo Fiscal
considera que el crecimiento de 3,4% previsto para 2027 enfrenta riesgos
significativos a la baja y califica de “notablemente exigente” el promedio de
4% proyectado para 2028-2030. Alcanzarlo exigiría que la inversión privada
crezca alrededor de 7,5% anual, pese a los retrasos de proyectos, la menor
escala de la cartera minera y las restricciones institucionales. Presupuestar
sobre un escenario optimista no es necesariamente irresponsable; ejecutar como
si el escenario adverso no existiera, sí lo sería.
La
advertencia fiscal que no debe ignorarse
El
MMM proyecta un déficit fiscal de 1,4% del PBI y una deuda pública de 29,3% en
2027, para luego converger a un déficit de 1% y una deuda de 27,7% en 2030.
Pero el Consejo Fiscal advierte que esas cifras son referenciales porque el
Gobierno anunció una modificación de las reglas fiscales. El riesgo es que El
Niño termine siendo utilizado para abrir espacio a gastos ajenos a la
emergencia. La recomendación técnica es correcta: primero debe cuantificarse el
costo de prevención, respuesta y reconstrucción; después, y solo si el margen
existente es insuficiente, discutir una modificación transparente y acotada de
las reglas.
La
prudencia es todavía más necesaria porque la mejora reciente de los ingresos
descansa en gran medida en precios elevados de minerales y factores
transitorios. El Consejo Fiscal estima que los ingresos de 2026 aumentarían en
más de S/ 30 000 millones frente a 2025 y los de 2027 en cerca de S/ 15 000
millones adicionales. Esa bonanza no debe confundirse con una capacidad
tributaria permanente. Si los precios de exportación sufrieran una corrección
semejante a la de 2013-2016, la pérdida de ingresos podría alcanzar 2,6 puntos
del PBI hacia el final del horizonte del MMM.
Tampoco
puede ignorarse la trayectoria del gasto. Para 2026, el Consejo Fiscal estima
que el gasto no financiero del Gobierno General llegará a unos S/ 262 000
millones, cerca de S/ 10 000 millones por encima del límite de la regla, y que
sería el cuarto año consecutivo de incumplimiento conjunto de las reglas de
gasto. Entre 2023 y 2026, la participación del gasto corriente en el
presupuesto no financiero subió de 68,7% a 74,3%, mientras la inversión cayó de
28,5% a 22,3%. A ello se suma un costo anual cercano a S/ 50 000 millones en
2027 por normas sobre recursos humanos aprobadas entre 2021 y 2026. El
presupuesto de 2027 no corrige todavía esa rigidez; la administra.
Descentralizar
recursos exige asegurar ejecución
El
presupuesto del Gobierno Nacional aumentará 1,5%, hasta S/ 166 613 millones; el
de los gobiernos regionales disminuirá 0,8%, a S/ 58 672 millones; y el de los
gobiernos locales crecerá 20,6%, hasta S/ 41 222 millones. El impulso municipal
se explica en buena medida por inversión: la adquisición de activos no
financieros de los gobiernos locales sube cerca de 39%. En contraste, esa
partida cae alrededor de 17% en los gobiernos regionales.
Esta
redistribución puede acercar obras al territorio, pero coincide con el primer
año de nuevas autoridades regionales y municipales, cuando la inversión suele
desacelerarse por cambios de equipos, aprendizaje y reprogramaciones. Frente a
El Niño, transferir más sin acompañamiento puede convertir presupuesto en saldo
no ejecutado. El MEF, la PCM y los sectores deben desplegar equipos técnicos,
expedientes estandarizados, contratación anticipada y control concurrente en
cuencas, quebradas, drenajes, carreteras, escuelas, centros de salud y sistemas
de agua.
Lo
que debe exigir el Congreso
La
discusión parlamentaria debería producir, como mínimo, un anexo presupuestario
específico para El Niño 2026-2027. Ese documento debe separar prevención,
preparación, respuesta y reconstrucción; identificar proyectos y actividades
por territorio, unidad ejecutora y fuente de financiamiento; establecer metas
físicas y fechas; y presentar escenarios de costo para un evento moderado,
fuerte y extraordinario. Cada liberación de la reserva de contingencia debería
vincularse a umbrales técnicos del ENFEN, SENAMHI, ANA o CENEPRED y publicarse
en un tablero de seguimiento.
También
se requiere blindar la finalidad de los recursos climáticos. Ninguna ampliación
del déficit o excepción fiscal justificada por El Niño debería financiar
remuneraciones, beneficios, consultorías o proyectos sin relación directa con
la emergencia. Los ingresos extraordinarios deben recomponer ahorro fiscal y el
Fondo de Estabilización Fiscal, además de financiar intervenciones urgentes de
alta rentabilidad social. La primera fuente de espacio fiscal debe ser la
repriorización del gasto corriente de baja eficacia, no el endeudamiento
indiscriminado ni una nueva flexibilización permanente de las reglas.
El proyecto contiene instrumentos valiosos, pero todavía necesita una arquitectura de ejecución compatible con el riesgo que enfrenta el país. La coherencia presupuestaria se medirá en tres decisiones: contener obligaciones permanentes sin resultados, proteger la inversión y convertir la reserva en prevención verificable. El Niño no esperará a que el Estado complete sus trámites. Un presupuesto de S/ 266 506 millones puede parecer grande; será suficiente únicamente si llega al lugar correcto antes de que lleguen las lluvias.
Fuentes
principales
Ministerio de Economía y Finanzas.
Marco Macroeconómico Multianual 2027-2030.
Consejo Fiscal. Informe N.°
04-2026-CF: Opinión sobre el proyecto de MMM 2027-2030.
ENFEN. Comunicado Oficial N.°
15-2026, 28 de agosto de 2026.





