Por Wens Silvestre
El verdadero costo de un liderazgo político no se mide únicamente en indicadores económicos o en éxitos diplomáticos, sino en la calidad del tejido social, en la solidez de las instituciones y, sobre todo, en la relación que una sociedad mantiene con la verdad y con su propia dignidad. En este sentido, las trayectorias de Vladimir Putin y Donald Trump permiten observar, desde contextos distintos, un fenómeno común: cuando el poder se ejerce como confrontación permanente y como afirmación personalista, el precio termina siendo asumido por la ciudadanía en dimensiones que van mucho más allá de lo visible.
En
primer lugar, ambos liderazgos han contribuido a erosionar el valor de la
verdad como fundamento de la vida pública. En Rusia, esta erosión adopta la
forma de una narrativa oficial que reconfigura la historia, redefine los hechos
y limita el espacio de interpretación alternativa. En Estados Unidos, bajo
Trump, el fenómeno ha sido distinto pero convergente: no se ha impuesto una
única versión de la realidad, sino que se ha debilitado la idea misma de que la
realidad pueda ser verificada de manera común. Así, la política deja de ser un
terreno de debate informado y se convierte en una disputa de percepciones,
donde la repetición y la intensidad pesan más que la evidencia. En
consecuencia, la sociedad pierde un punto de referencia compartido, y sin ese
punto de referencia, la deliberación democrática se vuelve frágil, volátil y
profundamente polarizada.
Por
otro lado, el trato hacia las instituciones revela una diferencia de grado,
pero no de dirección. Putin ha consolidado un sistema en el que las
instituciones han sido progresivamente subordinadas al poder central,
reduciendo al mínimo los contrapesos efectivos. En cambio, Trump ha operado
dentro de un sistema que aún conserva mecanismos de resistencia, pero ha
tensionado esos límites de manera constante, cuestionando la legitimidad de
tribunales, medios y procesos electorales cuando estos no le resultaban
favorables. En ambos casos, el mensaje que se transmite a la sociedad es
inquietante: las reglas dejan de ser un marco estable y pasan a ser obstáculos
contingentes que pueden ser ignorados o reinterpretados según la conveniencia
del líder. Con el tiempo, esta lógica no solo debilita a las instituciones,
sino que erosiona la confianza ciudadana en ellas, generando un círculo vicioso
de deslegitimación.
Asimismo,
la política entendida como confrontación permanente tiene consecuencias humanas
concretas. En el caso ruso, esto se manifiesta de forma directa en conflictos
armados, represión interna y persecución de la disidencia. En el caso
estadounidense, el impacto se expresa más en el plano simbólico y
administrativo, aunque no por ello resulta menor: políticas migratorias
restrictivas, discursos que normalizan la exclusión y decisiones
internacionales que priorizan la fuerza sobre la negociación. En ambos contextos,
se instala una lógica en la que el sufrimiento ajeno se vuelve secundario
frente a la demostración de poder. De este modo, la empatía deja de ser un
valor político relevante y es reemplazada por la eficacia del castigo o la
contundencia de la acción.
De
igual manera, la construcción del enemigo como herramienta política ha
fragmentado profundamente a ambas sociedades. Putin ha recurrido a una
narrativa en la que Rusia aparece permanentemente amenazada por fuerzas
externas e internas, lo que justifica tanto la cohesión forzada como la
represión. Trump, por su parte, ha movilizado antagonismos internos y externos
con una intensidad inusual, señalando a migrantes, opositores y élites como
responsables de los problemas nacionales. Aunque los contextos difieren, el
resultado converge: la sociedad deja de percibirse como comunidad y comienza a
organizarse en torno a identidades enfrentadas. En ese escenario, la política
deja de ser un espacio de negociación y se convierte en un campo de batalla
simbólico donde el adversario no es un interlocutor, sino un enemigo a
derrotar.
El
costo más profundo es de carácter moral. Tanto en Rusia como en Estados Unidos,
estos liderazgos han contribuido a normalizar prácticas que antes habrían
generado un rechazo más amplio: la mentira reiterada, la descalificación del
adversario, la deshumanización de determinados grupos y la justificación del
daño como instrumento político legítimo. Lo preocupante no es solo que estas
prácticas existan, sino que progresivamente dejen de escandalizar. Cuando una
sociedad se acostumbra a este tipo de dinámicas, no solo cambia su sistema
político, sino también su horizonte ético.
A
este panorama se suma un elemento que amplifica de manera decisiva el costo
global de estos liderazgos: sus decisiones bélicas, marcadas por una lógica de
fuerza y cálculo político inmediato, no se limitan a afectar a las poblaciones
directamente involucradas, sino que irradian consecuencias hacia todo el
sistema internacional. Las guerras impulsadas o escaladas bajo Vladimir Putin y
Donald Trump generan efectos en cadena que trascienden fronteras:
encarecimiento de alimentos y energía, disrupción de cadenas de suministro,
incremento del gasto militar en detrimento de políticas sociales, crisis
migratorias y un deterioro ambiental acelerado producto de la destrucción de
infraestructuras y ecosistemas. De este modo, la guerra deja de ser un fenómeno
localizado y se convierte en un multiplicador de desigualdades y
vulnerabilidades a escala global, donde incluso sociedades alejadas del
conflicto terminan pagando, en inflación, inseguridad y degradación ecológica,
el precio de decisiones tomadas bajo una racionalidad de poder que subordina la
vida humana y el equilibrio del planeta a objetivos estratégicos de corto
plazo.
En
definitiva, el problema no radica únicamente en las decisiones concretas de
Vladimir Putin o Donald Trump, sino en la forma en que esas decisiones
reconfiguran la cultura política de sus países. Rusia ha visto consolidarse un
modelo donde la estabilidad se obtiene al precio de la libertad, mientras que
Estados Unidos ha experimentado una tensión creciente entre su tradición
institucional y una forma de liderazgo que la desafía constantemente. En ambos
casos, el saldo no es solo político, sino profundamente social: una ciudadanía
más desconfiada, más dividida y, en cierto modo, más habituada a vivir en un
entorno donde el poder no se limita, sino que se impone. Y esa es, quizá, la
consecuencia más duradera y más difícil de revertir.
Referencias:
Associated
Press. (2025, February 7). State Department lays out plans for $7 billion-plus
arms sale to Israel. https://apnews.com/article/israel-weapons-us-sale-netanyahu-trump-gaza-c53a61873314be2336c3733b97d89ff3
Committee to
Protect Journalists. (2025, April 30). Alarm bells: Trump’s first 100 days ramp
up fear for the press, democracy. https://cpj.org/special-reports/alarm-bells-trumps-first-100-days-ramp-up-fear-for-the-press-democracy/
Freedom House.
(2025). Russia: Freedom in the World 2025 country report. https://freedomhouse.org/country/russia/freedom-world/2025
Freedom House.
(2025). Russia: Freedom on the Net 2025 country report. https://freedomhouse.org/country/russia/freedom-net/2025
House Select
Committee to Investigate the January 6th Attack on the United States Capitol.
(2022). Final report of the Select Committee to Investigate the January 6th
Attack on the United States Capitol. U.S. Government Publishing Office. https://www.govinfo.gov/app/details/GPO-J6-REPORT
Kessler, G.
(2021, January 24). Trump’s false or misleading claims total 30,573 over 4
years. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/politics/2021/01/24/trumps-false-or-misleading-claims-total-30573-over-four-years/
Putin, V. (2021,
July 12). Article by Vladimir Putin “On the Historical Unity of Russians and
Ukrainians”. President of Russia. https://en.kremlin.ru/events/president/news/66181
Putin, V. (2022,
February 21). Address by the President of the Russian Federation. President of
Russia. https://en.kremlin.ru/events/president/news/67828
Putin, V. (2022,
February 24). Address by the President of the Russian Federation. President of
Russia. https://en.kremlin.ru/events/president/news/67843
Reuters. (2024,
September 28). Trump escalates harsh rhetoric against immigrants, Harris. https://www.reuters.com/world/us/trump-escalates-dark-rhetoric-against-immigrants-harris-2024-09-28/
Reuters. (2024,
September 30). Putin promotes Dyumin and younger loyalists to Russia’s
politburo. https://www.reuters.com/world/europe/putin-decree-promotes-ally-dyumin-russias-security-council-2024-09-30/
Reuters. (2025,
April 22). How Trump moved swiftly to punish perceived foes in first 100 days. https://www.reuters.com/world/us/how-trump-moved-swiftly-punish-perceived-foes-his-first-100-days-2025-04-22/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario