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domingo, 26 de febrero de 2012

Lo que nunca conté cuando era Superman

Por: Carlos Davis

Por mis circunstancias familiares, desde muy joven aprendí a ser adulto, mi mamá me honraba con el título del hombre de la casa y a los 14 años,  yo salía a vender corbatas en la calle para ayudar a mi mamá.
Mi abuela y los adultos cercanos me elogiaban por lo responsable y lo maduro ¡que suerte! Le decían a mi mamá el tener a un hijo con tantas cualidades como yo.
No tuve novias temprano, ni muchas fiestas.
Cuando me gradúe como abogado a los 23 años, ya tenia mi propia oficina ganaba muy buen dinero y además era profesor en una universidad muy prestigiosa.
Por mi éxito y mis logros me convertí en el que solucionaba todos los problemas de la familia.
Además como era un abogado especializado en familia ayudaba a quien podía.

Esto me llevó poco a poco a pensar  casi sin darme cuenta, que yo podía, solo con todo, que los demás necesitaban de mi, pero yo de nadie, porque yo solo, debería ser capaz de resolver  mis problemas. Por esto  mis cercanos, me sentían distante, pero yo estaba tan en mi, que ni lo notaba.
Como me sentía tan bien, en mi papel de dar y ayudar a la gente, empecé a crear empresas y negocios  y dictar cursos, lo que me trajo más admiración y éxito pero al mismo tiempo más soledad, porque confirmaba mi creencia de que no necesitaba del otro.
Fue así que  durante años  me escondí en los aplausos y en las mieles del éxito, hasta que maltraté o terminé muchas de mis relaciones importantes.
Cuando desperté  vi a mis hijos, ya habían crecido y de alguna manera me los había perdido.
Me sentía frustrado, había sido un buen padre, estuve con ellos siempre, pero me di cuenta, que no me había conectado realmente con ellos, yo sabia mucho de dar, pero poco de recibir.
No sabia pedir ayuda o valorar de verdad lo que el otro me ofrecía, era como si sintiera que lo mío valía más que lo del otro, cuando recibía lo hacia más porque el otro no se sintiera mal, que porque yo valorara lo que me ofrecían


Un día cuando la vida me aterrizó de  pronto, yo quería que mis cercanos pensaran en mi, me agradecieran, me apoyaran, cuando yo en realidad  les había mostrado la imagen del super hombre que todo lo puede y que no necesita del otro.
Fue muy duro darme cuenta que mi familia y miles de personas estaban conectadas conmigo, pero yo en realidad no estaba conectado con nadie.
Me di cuenta de lo esencial que para mi es conectarme con el otro,  yo puedo lograr que el otro se conecte conmigo y yo guardarme, no abrirme realmente, no mostrarme, como pienso que verdaderamente soy , sin ser realmente vulnerable al otro.
Brene Brown  una investigadora Norteamericana, después de estudiar las relaciones de miles de personas, dice que todos los seres humanos vivimos la paradoja de querer conectarnos con el otro, pero al mismo tiempo sentimos vergüenza por aquello que no aceptamos de nosotros mismos o nuestras circunstancias  y  tememos que por eso el otro nos va a rechazar.
Los seres humanos vivimos buscando la conexión con el otro, en su estudio  Brown describe dos elementos:

LA CONEXIÓN
Todo lo que hacemos en nuestra vida tiene sentido, por el otro,
Un ser humano, no puede crecer sin el otro,
habrá muchos “ otros “ a través de  nuestra vida, buscamos la conexión con los padres, familia, parejas, amigos, colegas, comunidad y  muchos tipos de conexiones, sanas, enfermas, duraderas, fugases, felices, atormentadas, de dar o recibir,  violentas, amorosas, control, cooperación, etc.

Es tan importante la necesidad de conexión que tenemos perderla, que podemos hacer cualquier cosa para mantenerla, tememos que el otro, se de cuenta de cómo soy REALMENTE yo y me rechace entonces me oculto ME AVERGUENZO.
El otro elemento es

LA VERGÜENZA : Pienso que no voy a ser digno de entrar en contacto con el otro, entonces  puedo aceptar mi vergüenza y tomar el riesgo o utilizar todo tipo de estrategias, para ocultar aquello que pienso que me debe avergonzar o aparentar que yo no tengo por que sentir vergüenza.
Las personas que no sienten vergüenza son duras, no son capaces de tener empatia con  el otro.
TENGO VERGÜENZA DE DEJARME VER REALMENTE POR EL OTRO, PORQUE TEMO QUE NO VOY A SER “ SUFICIENTE” PARA EL OTRO
No soy lo suficiente hermoso, inteligente, balanceado,
Me apena que el otro sepa que yo tengo emociones negativas
Me apena que el otro sepa que yo cometo errores
Me apena que el otro sepa que yo tengo miedos
Me apena que el otro sepa que mi familia tiene problemas
Me apena que el otro sepa que yo no tengo suficiente dinero
Me apena que el otro sepa que yo no estoy totalmente sano
Me apena que el otro piense que yo no soy suficientemente inteligente



ME DA MIEDO MOSTRARME AL OTRO COMO PIENSO QUE SOY , ME DA MIEDO DE SER VULNERABLE.
La paradoja es que quiero la conexión con el otro, pero temo que me pueda herir si me abro
Por eso la vulnerabilidad se relaciona con debilidad, con ser blando.
Entonces cuando comienzo a negarle al otro ver mis miedos o mis dudas  o mis sentimientos negativos, termino aun dejándome de ver yo mismo, de reconocer estos sentimientos en mi ,cuando ocurren, por que no los considero apropiados,  me avergüenzo de ellos, pienso que es mejor ocultarlos.
Sin embargo una verdadera relación conmigo y con el otro , no puede construirse si no me dejo ver,
Si no me dejo ver ,el otro me percibirá distante.
Estudios en miles de personas muestran que la diferencia entre quienes tienen relaciones que sus cercanos consideran sanas y balanceadas a través de los años.
Con aquellos a quienes les cuesta construir y mantener relaciones cercanas y balanceadas y duraderas
Es muy simple:  Quienes tienen relaciones sanas y cercanas , piensan que son dignos de tener relaciones sanas y cercanas.
Mientras que los que no tienen relaciones sanas y cercanas piensan que no son suficientes, que no merecen , les cuesta pensar que valen para el otro, por que pienso que el otro no  me va a querer o me va a rechazar cuando ….
Las personas que tienen relaciones verdaderamente cercanas, balanceadas y duraderas, tienen CORAJE: De dejarse ver como son, DE ACEPTAR QUE NO SON PERFECTOS
Coraje viene del Latin Cor ( corazón ) contar su historia desde su corazón, desde lo que realmente piensan que son. Estas personas tienen primero el coraje y la compasión de mirarse y aceptarse, de ser sensibles consigo mismos , por que no puedo ser realmente  sensible y compasivo con el otro si no lo soy primero conmigo.
Lo segundo que tienen estas personas es:

AUTENCIDAD: tienen el coraje de ser lo que son, de reconocer que no son perfectos, que junto con sus emociones y los pensamientos hermosos, cada día tienen sus emociones y pensamientos que necesitan reconocer y trabajar que son parte de la vida, que no los hace imperfectos,  sino humanos, ya que la perfección es tan solo un concepto una idea un pensamiento.
Con estos dos elementos  SE PERMITEN SER VULNERABLES : al aceptar sus errores al mostrarse como son , se aceptan plenamente y se muestran al otro, estas personas consideran que ser vulnerable es hermoso, es aceptar lo que es , es aceptarse así mismo y el aceptarme yo mismo.
Estas personas saben que la vulnerabilidad no es algo cómodo , pero es indispensable para una relación sana y duradera.
Además cuando yo me acepto y reconozco lo que pienso que soy, le ayudo al otro a que junto a mi haga lo mismo, lo que nos puede llevar mas fácilmente a una relación mas profunda y real.
Por que reconocemos lo que no nos gusta de nosotros, lo que tememos , lo que sentimos.
Ser vulnerable es tomar el riesgo de decir primero que te amo, que me equivoque, que me importas, que no se que hacer, que tengo miedo, que necesito ayuda.
Cuando escondo  me escondo y  no soy vulnerable y no  muestro el miedo, la duda, el o el sentimiento negativo. Sin embargo, si escondo las emociones difíciles, también escondo, el amor la pasión, la ternura, la sensibilidad, la creatividad, la verdadera alegría, la gratitud.
Y como ser vulnerable toma coraje es incomodo, tendemos a ADORMECER LA VULNERABILIDAD, si me duele es mejor no reconocerlo, es mejor taparlo con un par de cervezas o unos chocolates o dulces , o trabajando como loco.
Pareciera que es mas fácil esconderme, que reconocer el pensamiento que me causa dolor y cuestionarlo trabajarlo.
Quizás la base muchos pensamientos que me causan dolor es yo no soy digno de que me ames, yo no soy digno de amarme.
Y entre mas miedo, puedo taparlo con mas cervezas , mas chocolates , mas trabajo , mas tranquilizantes,
otra estrategia para esconderme mas sutil y mas aceptada  es ocultarme en las certezas, en las verdades  o  en las definiciones rígidas inflexibles y me oculto tras mi autoridad, tras el control , tras la manipulación, solo para que no se note mi miedo.
Y asi acabo la conversación el dialogo con el otro, por que lo reemplazo por el silencio, o discurso repetitivo, que no permite variaciones para que no se note el miedo o la duda, es mas fácil  la cantaleta que en el fondo solo dice , tengo miedo de que no me aceptes o que me rechaces.
Entonces para evitar el miedo, quiero ser perfectos, que mis hijos sean perfectos que mi  familia sea perfecta y como la perfección es un pensamiento, es un concepto dejo de ser reales auténtico, dejamos de ser yo mismo.
Sin embargo, antes de alejarme del otro, me alejo de lo que soy.
Ser vulnerable es ser compasivo primero conmigo mismo, es escuchar mi propia voz antes que la de mis fantasmas, es reconocer que no sé, que me confundo, que me atemorizo, que dudo de mi y del otro es permitirme buscar los pensamientos falsos que hay detrás de esos miedos.
Es aceptar que con mis circunstancias y con lo que soy,  con mis miedos y mis dudas en este instante, me merezco amarme y ser amado.
Es reconocer que puedo ser feliz ahora mismo. Que lo único que me alejaría de ser feliz no es la realidad sino un pensamiento mío que es errado.

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