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viernes, 9 de julio de 2010

Extiende las manos sobre las aguas

Reproducción del artículo publicado por el Director de Peru21, Fritz Du Bois, bajo el título:

"Extiende las manos sobre las aguas"

"Como si fuera Moisés liderando el éxodo de Egipto del pueblo de Israel al encontrarse entre el Mar Rojo y el ejército del Faraón, el presidente García dispuso que se desembarque gas en el Callao al margen de mareas y oleajes.

Sin embargo, no hubiera sido necesario el gesto bíblico del mandatario si las entidades de su gobierno hubieran cumplido, adecuadamente, con su trabajo. Es claro que Lima siempre será una fuerte plaza de consumo de GLP. No importa cuánto se desarrolle el mercado del gas natural, no todos los hogares e industrias que ya lo usan van a estar dispuestos a pagar por la reconversión.

Más aún, desde el momento en que se presentó, hace más de cuatro años, una iniciativa privada para construir –con una inversión de US$70 millones– un poliducto que transporte GLP desde la planta que se ha construido en Pisco hasta la capital, era evidente que la empresa proponente estaba segura de que contaba con un mercado para asegurar un retorno adecuado a su inversión.

¿Cómo fue entonces que un tema tan importante fuera peloteado de lado a lado durante todos esos años sin tomarse una decisión? Para la gran mayoría de ciudadanos, debe de ser inexplicable entender qué es lo que puede haber pasado. Por el contrario, para los que alguna vez han tenido relación con el Estado, cuatro años desperdiciados, esperando decisiones gubernamentales que nunca se dan sobre una propuesta del sector privado, es lo más normal. Incluso parece que, al productor del gas, el cabotaje le dejaba cierto margen de utilidad, así que no había mucho interés, de su parte, por abandonar el transporte por mar.

Por lo tanto, el Estado, que solo trabaja bajo presión, no sintió la necesidad de tener que laborar y tomar una decisión para acelerar lo que esta semana ha quedado costosamente demostrado que es una urgente necesidad. En cualquier país con un aparato estatal normal, en cuestión de tres o cuatro meses se evalúa y se decide sobre una propuesta. Solo aquí, los proyectos se quedan eternamente dando vueltas hasta que alguien más arriba pregunta por ellos o explota el escándalo por el daño que ha causado el no contar con la infraestructura que se había planteado. Es solo cuando está contra la pared que el Gobierno toma una decisión."

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