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viernes, 19 de diciembre de 2008

Inversión en Capital Humano


Por: Wens Silvestre

Promover la inversión en capital humano es elemental, sin embargo, no se debe abusar el uso de beneficios a costa del fisco.

El Estado peruano actualmente dejará de percibir por gastos tributarios que genera la inafección, exoneración, crédito y devolución de impuestos en el sector educación alrededor de S/. 825 millones (sólo durante el año 2009, según cálculos de la SUNAT), es decir si sumaramos éste subsidio en los últimos 10 años estamos hablando de alrededor S/. 8 mil millones, monto con la que se hubiera capacitado recurso humano técnico en todo el país, principalmente en las zonas deprimidas.

En esa misma línea y aprovechando el "pánico" por la crisis económica y financiera se ha venido legislando en beneficio de las grandes empresas, en ese sentido, se incorporó en la agenda del pleno del Congreso el debate del dictamen recaido en el proyecto de “Ley de Promoción a la Inversión en Capital Humano(una iniciativa legislativa del grupo parlamentario aprista, cuyo objetivo es beneficiar a las medianas y grandes empresas principalmente, para invertir en la capacitación de su personal, pero con cargo a castigar el Impuesto a la Renta que dejaría de pagar al fisco) que vulnera el artículo 79º de la Constitución Política del Perú (“Los representantes ante el Congreso no tienen iniciativa para crear ni aumentar gastos públicos, salvo en lo que se refiere a su presupuesto”), asimismo vulnera la Ley de Equilibrio Financiero del Presupuesto del Sector Público para el año fiscal 2009, aprobado el pasado mes de noviembre en éste mismo recinto parlamentario y de igual manera contraviene los objetivos del Marco Macroeconómico Multianual 2009-2011, y no cumple con los requisitos exigidos por la norma VII del Título Preliminar del Código Tributario y afecta la técnica del Impuesto a la Renta, toda vez que el monto deducible excede lo permitido al amparo del principio de causalidad; en ese sentido es necesario reflexionar sobre la propuesta del dictamen en mayoría, observando lo oneroso que significaría para el Estado la propuesta incorporada en el dictamen en mayoría de la Comisión de Economía, Banca, Finanzas e Inteligencia Financiera. El efecto inmediato sería sobre la recaudación fiscal y por ende para el erario nacional, y en las actuales circunstancias no es conveniente legislar para reducir una futura alicaída recaudación fiscal.

Mi propuesta es sencilla y pretende minimizar el impacto fiscal; planteo que los gastos de capacitación con derecho a deducción no excedan el 5% (cinco por ciento) del total de gastos de planilla salarial correspondiente a un ejercicio fiscal anual y adicionalmente incorporar una disposición final a fin de garantizar el buen uso de este beneficio y la transparencia del mismo, que consiste en que las empresas que capaciten a su personal remitan a la SUNAT la relación de los beneficiarios y la persona natural o jurídica que brinde el servicio de capacitación. La planilla electrónica será de gran ayuda para minimizar riesgos de mal uso de estos beneficios. A diferencia de la propuesta del dictamen en mayoría que plantea el 7% del total de gasto deducidos en un ejercicio fiscal, cifra que no tiene sustento técnico y no considera la transparencia en el uso de éste beneficio.

Finalmente, estuve observando la idas y venidas en cuando a la política tributaria del actual régimen. El camino de racionalizar las exoneraciones tributarias se perdió en el horizonte y es que se han se han extendido demasiado los beneficios tributarios y sólo en favor de mercantilistas y algunos empresarios ociosos que les gusta ganar fácil. Lo ideal sería una reducción en las tasas impositivas como por ejemplo el IGV y el ISC, pero también la inequidad en el pago del Impuesto a la Renta que muchas empresas eluden el pago de 30% sobre sus utilidades, y pagan en algunos casos entre 15% y 25% (caso sector minero que sólo hubo una empresa que pagó 30% de IR), esa es la realidad del país y un Estado promotor de la inequidad.

Esperemos que los regalos, sean sólo por las fiestas navideñas, cesen para las empresas insensibles y vayan hacia los trabajadores que son los verdaderos promotores y generadores de valor agregado.

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