viernes, 22 de diciembre de 2006

¿Qué significa dirigir las Municipalidades?



Las municipalidades deben trascender de su actual papel de simples prestadores de bienes y servicios para convertirse en verdaderos gobiernos locales, en concordancia con su Ley Orgánica, protagonistas activos en el desarrollo de su área de influencia; deben contribuir a que sus anexos y pueblos pongan en marcha sistemas avanzados y se conviertan en centros de producción y difusión de ciencia y tecnología y se creen condiciones para que la creatividad y capacidad de innovación de las personas, comunidades, empresas e instituciones propicien un desarrollo acelerado de la sociedad local y se desarrolle no sólo la localidad, sino el país.

En ese sentido, los gobiernos locales como órganos promotores del desarrollo económico local, con autonomía para implementar planes de desarrollo económico, en armonía con las políticas y planes nacionales y regionales de desarrollo, están en la obligación de redefinir su papel para con la sociedad. Lamentablemente, los últimos gobiernos nacionales que se han sucedido no han implementado ningún plan de desarrollo, y sus políticas sólo están obedeciendo a eventos de coyuntura, básicamente de cálculo político. Esos actos de los gobernantes, conlleva a una inorgánica política de Estado que no armoniza necesariamente con los planes y políticas que ejecutan los gobiernos locales y regionales. En consecuencia, la conducción de un gobierno local, no sólo en armonía con las exigencias de un mundo globalizado, sino del reto para alcanzar una velocidad autónoma de desarrollo económico y social, debe recaer preferentemente en personas que estén a la altura de las circunstancias. Sólo queda tiempo para avanzar y mirar el horizonte de nuestras vidas, no sólo para nuestra generación, sino para los que vienen.

Una invocación particular para la provincia de Huanta

Huanta, exige a sus ciudadanos y ciudadanas, a una persona con capacidad de liderazgo, capaz de asumir los retos con sabiduría y capacidad de desprendimiento. En efecto, sólo tenemos tiempo para salir ganadores en el próximo proceso electoral y una alternativa en nuestros pensamientos: Acertar, porque necesitamos construir las bases de las oportunidades para nuestros hijos y las generaciones que vienen luego.

Elegir bien, exige pensar serenamente, evaluando las características personales de cada candidato. Al momento de votar, recuerden que estarán nombrando a la persona que dirigirá la institución más importante de la provincia por cuatro (4) años, y de éste dependerá en muchos casos, nuestro bienestar y puede ser decisivo en nuestras vidas personales. De ahí, la importancia de saber elegir.

No más votos por quién nos ofrece un mundo fácil, sino votemos por un candidato que plantee con objetividad y racionalidad los puntos de su plan de gobierno. De nuestro voto dependerá que tengamos a un líder que convoque a todos los sectores: público y privado, productores y consumidores. Que motive y lidere el cambio en el manejo de la política de gobierno local.

Con las últimas medidas adoptadas por el gobierno aprista, aún siendo por etapas, la educación de nuestra provincia, dependerá del nivel de gobernante que elijamos, probablemente, si elegimos bien, tendremos mejores estudiantes, porque exigirá que la política educativa para la provincia sea coherente con la realidad y cumpla la función de preparar al estudiante para enfrentar los retos del entorno que le tocó vivir. Y con sabiduría, implementará políticas sectoriales que coadyuven a ese objetivo. Estamos hablando de convertirse en un regulador y promotor que motive al estudiante ha abocarse más a prepararse con orden y disciplina.

Elegir bien, ese es el primer paso para facilitar el cambio que exigimos la población en general, y es la responsabilidad de los ciudadanos estar a la altura de las circunstancias.
Éxitos a todos.

Obs. Artículo escrito antes del proceso electoral del pasado noviembre de 2006.

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